martes, 28 de febrero de 2012

Muñeca de colección

Hace un par de meses hubo un tremendo revuelo en el mundo Nancy a causa de esta muñeca. De ésta y de otras similares que han salido al mercado con un precio asequible y un aspecto tan similar a la verdadera Nancy de Famosa que sólo los entendidos saben distinguirlas con facilidad.


No he podido resistirme a los encantos de esta preciosa muñeca negra, con su larga melena, sus ojazos verdes, su piel mate y con olor a vainilla.


Así que aquí la tenéis, vestida de invierno azul con un Cibeles hecho por Tininha y un precioso conjunto que me regalaron en un Amigo Invisible. ¿No creéis que está preciosa?


Y como siempre le pongo nombre a mis muñecas, no he podido resistirme a la maldad de llamarla Nancy.

viernes, 24 de febrero de 2012

La Mujer que Leía Demasiado de Bahiyyih Nakhjavani

La Mujer que Leía Demasiado (The Woman Who Read Too Much) de Bahiyyih Nakhjavani mantiene una estructura casi circular que nos hace retroceder y avanzar en el tiempo narrativo constantemente a pesar de que los hechos narrados se limitan a los cincuenta años que mediaron entre los dos atentados sufridos por el primer Sha de Persia. Esta peculiaridad dificultad bastante su comprensión y si a eso le añadimos el detalle de que en toda la novela no aparece el nombre propio de ninguno de los personajes, la lectura deja de convertirse en un placer. Además, la historia de la primera, y casi única feminista iraní, que se atrevió a quitarse el velo en público y que fue condenada, supuestamente por saber leer y enseñar a otras mujeres, deja de ser románticamente atrayente para convertirse en un tocho aburrido en el que se vuelve una y otra vez sobre los mismos y escasos hechos.
Demasiadas páginas para tan poca historia que sólo se salva porque aparece una de las mejores malas, féminas malvadas, de las que me he encontrado últimamente. el personaje de la madre del Sha, no es sólo intrigante, es además una mujer controladora y acaparadora de todo el poder a su alcance y para mí, el único interesante de todo este largo volumen.
Las sensaciones que me ha producido la novela me hacen recapacitar sobre la importancia de las portadas porque cogí este ejemplar de la biblioteca municipal después de haber comprobado en la playa que era el único libro de todos los lectores en la arena que yo no llevaba en el ebook, que no me sonaba de nada y que tenía un título con el que me identificaba. Creo que la próxima vez que me pase algo parecido, le preguntaré a quien lo esté leyendo directamente, así no me equivoco más.

Próxima reseña: Donde los Árboles Cantan de Laura Gallego

lunes, 20 de febrero de 2012

Emblanco


He dudado mucho en publicar esta entrada a pesar de que la foto posiblemente tenga un par de años porque no tenía muy claro cómo escribir el título. La palabra "emblanco" no está recogida por la RAE, pero en mi tierra se usa con tanta frecuencia que me cuesta llamar a este plato "en blanco" a pesar de que ése sería el término con toda seguridad ya que sus ingredientes principales son de dicho color. El pescado emblanco se prepara en casa tras varios días de excesos alimentarios tales como las Navidades o las fiestas del pueblo, porque sus ingredientes son de lo más sanos. Y también cuando hay algún enfermo y entonces lo llamamos "comidita de niños malitos", porque sienta bien a todos y no hace ningún daño.

INGREDIENTES

Filetes de merluza congelada
Cebolla y ajo picados y congelados
Zanahorias
Patatas
Aceite
Sal
Laurel
Agua

ELABORACIÓN

Poner todo en la cubeta de la olla GM y seleccionar menú GUISO

CURIOSIDADES

Este plato es típico de Málaga donde se cocina habitualmente añadiendo también tomate y pimiento y cuajándole claras de huevo batido. Yo prefiero hacer honor a su nombre y mantener los ingredientes de color blanco, con la excepción de la zanahoria que es opcional y que no siempre le pongo.
En casa lo tomamos con un chorrito de limón y una cucharada grande de mayonesa desleída en el mismo plato. Ya sé lo que voy a comer mañana.

jueves, 16 de febrero de 2012

Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins

Los Juegos del Hambre (The Hunger Games) de Suzanne Collins es el primer volumen de la trilogía juvenil del mismo nombre que está obteniendo una muy merecida fama por todo el mundo. Casi siempre me suele gustar la literatura juvenil, pero en esta ocasión estoy cautivada y decidida a terminarme la trilogía lo antes posible además de recomendarla a los cuatro vientos.
El argumento es de por sí muy atractivo porque los Juegos del Hambre no es otra cosa que un reality show televisivo en el que los participantes luchan por su vida. Sí, al final sólo puede quedar uno. Los protagonistas son chicos jóvenes que lindan con el heroísmo y que resultan muy atractivos por sus cualidades personales, así que el hecho de enfrentarlos a muerte te mantiene atrapado en el hilo de la historia.
Me gustan las novelas en las que el sistema político es un régimen totalitario. Y si estas novelas son juveniles, más aún, porque es una forma sutil de acercar los horrores de la Historia a la juventud que no se acaba de creer que "esas cosas" pasen y que se cuestiona que millones de personas soporten una dictadura represora durante décadas. O que se margine por sistema a una gran parte de la población sólo por haber nacido más allá de la línea marcada.

Próxima reseña:  La Mujer que Leía Demasiado (The Woman Who Read Too Much) de Bahiyyih Nakhjavani

domingo, 12 de febrero de 2012

Irlanda II (Oeste)

La mala fama de las carreteras irlandesas hizo que nos fuéramos con el viaje sin organizar, más que nada porque no teníamos referencias fiables sobre el tiempo que tendríamos que emplear en cada desplazamiento. Así que una vez allí, nos decidimos a cruzar la isla a la aventura, confiando en que la autovía que aparecía en todos los mapas fuera real y nos llevara a Galway en el tiempo previsto. Afortunadamente, no sólo ésa sino todas las autovías en Irlanda son excelentes, lo que convirtió  nuestras excursiones en agradables paseos.
El día que nos decidimos a explorar el Oeste de la isla salimos hacia Galway por la mañana y en apenas dos horas estábamos aparcando en el centro de la ciudad.
Galway es un sitio encantador y cómodo para los visitantes. Pasamos allí la mañana recorriendo a pie el centro histórico y disfrutando de un día espléndido por el paseo a orillas del río Corrib hasta la Catedral donde vimos algún pescador intentando llevarse un salmón a casa.


Desde allí, aprovechamos la tarde para recorrer la región de Connemara, rodeándola en el sentido contrario a las agujas del reloj y visitar la famosa Abadía de Kylemore, donde compramos el popular "fudge", una mezcla de turrón del blando y caramelo toffe, por decir algo, elaborado por las monjas benedictinas. Como podéis comprobar lo mejor de la Abadía es sin lugar a dudas su impresionante vista. Inolvidable.


Y terminamos la jornada haciendo a pie una de las rutas del Parque Nacional de Connemara, que ofrece unas vistas espectaculares de la costa.


Como la jornada no fue tan dura como parece, y las carreteras del país no nos parecieron tan atroces como se comentaba en los foros, dos días más tardes nos lanzamos de nuevo hacia el Oeste de la isla. En esta ocasión para recorrer la zona al sur de Galway y con intenciones de quedarnos una noche en un Bed and Breakfast.
Partimos tempranito hacia Cork, que lamentablemente fue la desilusión de las vacaciones. Nos apenó encontrar una ciudad bastante sucia y con sus reclamos turísticos algo abandonados. Y sobre todo, nos impactó mucho la gran cantidad de indigentes y alcohólicos que pululaban por sus calles. Afortunadamente, el resto de lo que vimos en Irlanda no fue así en absoluto.


La tarde la dedicamos a hacer el recorrido circular por el Anillo de Kerry con parada obligatoria para saludar al rey Puck en  Killorglin, a Charles Chaplin en Waterville, a los valientes bañistas de Sneem y a asomarnos al mirador Ladies View, entre otras cosas como intentar tocar los lados del Moll's Gap.



Mereció la pena recorrer esas carreteras, que nos recordaban a las de la Serranía de Ronda por su estrechez y las curvas, porque el paisaje es encantador durante los 175 kilómetros aproximadamente que dura el recorrido.
Pasamos la noche en Killarney, que tiene un agradable ambiente turístico y a pesar del fresco, unas calles llenas de paseantes y de sitios adorables para cenar. También fue ideal el B&B en el que pernoctamos, con unos preciosos quilts acolchados a mano y unos desayunos abundantes y deliciosos.
El siguiente día amaneció lluvioso, pero yendo bien preparados nos pusimos en camino hacia Adare, un precioso pueblo hacia el norte, famoso por sus casitas con el tejado de paja. 


De allí a los Cliffs of Moher, los famosos acantilados donde pasamos un rato increíble luchando contra el viento. Una de las maravillas que hace que cualquier viaje merezca la pena. Impresionantes.


El resto de la tarde la dedicamos a recorrer el Burren, una región pedregosa al borde del mar que me hizo imaginar a Heathcliff dando brincos por allí hasta que salió el sol y paramos a comernos unas ostras, típicas de la zona.


Y así nos despedimos del Oeste de Irlanda, volviendo a Dublín con montones de recuerdos y fotos, de las que podéis ver muchas aquí. Y si queréis leer la primera parte de esta crónica viajera, pasos por aquí.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Libertad de Jonathan Franzen

Libertad (Freedom) de Jonathan Franzen ha sido una pequeña decepción. Viene precedido de una campaña de marketing brutal a la que hay que añadir los comentarios que genera su autor que es considerado por buena parte de la crítica literaria estadounidense el gran novelista del ciclo. A mí me ha aburrido bastante y le hubiera arrancado cientos de páginas si fuera yo capaz de deteriorar un libro.
Nos presenta a una familia normal pero con ciertas peculiaridades incómodas que hacen que ninguno de sus miembros guste, no caen bien.
A pesar de estar llena de diálogos y conversaciones, durante toda la lectura se tiene la terrible sensación de que los personajes no se comunican. Te dan ganas de zarandearlos para que reaccionen y actúen de la forma obviamente correcta.
Lo bueno, que siempre hay algo, es la técnica narrativa tan variada y estimulante que Franzen despliega. Cambian los narradores, se presentan los mismos hechos desde distintos puntos de vista y no se pierde el hilo de la historia en ningún momento a pesar de los giros y las complicaciones.
Un libro muy pesado.
Próxima reseña: Los Juegos del Hambre (The Hunger Games) de Suzanne Collins

sábado, 4 de febrero de 2012

Labores de enero

Hace poco os comenté cómo organizaba mi tiempo para poder hacer varias labores a la vez. También confesé que no siempre cumplía con mis disciplinados planes, porque si me dejo llevar por la severidad del horario dejaré de disfrutar con lo que hago, así que lo cumplo cuando me apetece que afortunadamente es la mayoría de las veces.
Hoy os traigo la muestra de lo que he hecho durante el mes de enero intentando dedicarle a cada labor un día fijo por semana.
Como los lunes no trabajo, los aprovecho para hacer labores cortas y para la costura de casa, bajos de pantalones, botones, pequeños rotos, etc. Así, he cosido unas fundas de almohadas con una tela muy hermosa que me regaló mi hermana y restos de las fundas de cuadrante de Ikea que estaban destrozadas. Algo similar a lo que os enseñé aquí, el año pasado.
















También he terminado una nueva Tilda para participar en el intercambio que organizó Mariela, aunque ésta ya ha volado hacia su nuevo hogar donde espero que la cuiden, que si no, voy a por ella.
















Los martes los dedico a mis Kokeshis. Un precioso trabajo de aplicación que estoy haciendo a mano y que me tiene absolutamente prendada, gracias a los Ángeles del Patchwork. Creo que terminará siendo un tapiz en mi salón desbancando a las láminas de recuerdo del viaje de novios, que ya les toca.


Los miércoles, y aprovechando que al día siguiente tengo mi clase de patchwork, me he atrevido a empezar un mystery, que como su propio nombre indica es un quilt misterioso que ofrecen en en forma de BOM (bloque del mes) en  Shabby Fabrics. Me ha convencido que va a ser de casitas, pero eso es lo único que sé con seguridad, y me he decidido por hacerlo también en tonos rosa y pastel, lo que hace inviable su uso en las camas de mis hijos.


Los jueves le toca a mi preciada colcha Tilda, que va avanzando muy poco a poco y que ha estado abandonada en una caja durante meses. Sin embargo a ésta sí que le tengo pensado el sitio, va a ser la colcha de la habitación de invitados, la de las muñecas. Empecé a hacerla por SAL con la petite couturière hace más de un año. Sigo en ello, no sé cuánto tardaré pero lo estoy disfrutando y durante este mes de enero le he dedicado más de dos jueves, que me hace sentir que estamos en marcha, la colcha y yo.
















Los viernes toca bordar, que desde que descubrí el redwork he vuelto a verle el placer a las agujas sin punta y a tener ganas también de punto de cruz. Me compré un panel de Timeless Treasures Fabrics diseñado por Karen Snyder. Está compuesto de doce bloques representando una ventana en cada mes del año. Además de rojo, a cada mes le voy a añadir pinceladas de otros colores para resaltar algún detalle. Aquí tenéis el mes de enero.


Los sábados he vuelto al punto de cruz. Una labor muy pequeñita pero dificultosa porque lo estoy haciendo en lino y dejándome los ojos. También es un SAL que organiza Isangel. Lo primero que he hecho ha sido cambiar el color de la tela y el hilo, pero además, el primer camafeo lo voy a cambiar. No me gustan mucho las imágenes de caras y al conjunto de motivos de costura le falta un dedal, así que ésa es mi aportación.


Los domingos me los he dejado libre, pero lo más habitual es que me quede pillada con cualquiera de las otras labores, o jugando a las muñecas, o acolchando a mano mi sampler que está casi casi terminado.



Así parece que me paso la vida cosiendo, pero no, también me ducho de vez en cuando. Como habréis podido comprobar, mis labores para el 2012 son a largo plazo, así que he pensado que voy a hacer una sola entrada a principios de cada mes con los avances del anterior y así no tener el blog copado sólo con ellas y seguir publicando recetas, mis crónicas de viajes y algún que otro cuentecito que tengo escondido y a falta de mucho pulido. Y, ¡cómo no!, reseñas de libros cada ocho días, eso no falla.
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