1Q84 de Haruki Murakami ha sido una lectura inquietante, como poco, y agotadora a pesar de que no sabía que no he leído toda la historia y que me queda un libro más, recién publicado.
Inquietante porque nos presenta un mundo, o dos, donde el terror psicológico es tan sutil que a veces no te das cuenta de que está ahí y sin embargo te aterroriza sin notarlo. El maltrato, infantil y de género, el desprecio por la diferencia, por la vida humana es tan brutal y a la vez tan cotidiano que hace que muchas de las situaciones que deberían asustar, marcar, pasen desapercibidas hasta que te das cuenta de que te están provocando pesadillas.
Agotadora porque Murakami se empeña en detallar hasta el más nimio acontecimiento como si el lector fuera incapaz de imaginar nada y eso añade palabras, oraciones, capítulos enteros a la obra que no te dejan llegar al fondo de la historia.
Los personajes principales, Aomame y Tengo, presentan una extraña relación de enamorados que nunca llegan a cruzar sus vidas y por tanto la historia se centra en las dos tramas que corren paralelas y que sólo hacia el final del libro se cruzan ligeramente. Son dos personajes básicamente solitarios, que parecen actuar por sí solos pero que son totalmente manejados por sus respectivos superiores, la señora y el editor. La tercera protagonista, Fukaeri, es aún más extraña y solitaria, rozando el autismo. Los tres comparten conceptos misteriosos, parte de su infancia o sucesos importantes de su vida pero nunca parecen llegar ser conscientes de ello.
Ha sido un libro difícil. Fácil de leer, de entender, fluido y lleno de detalles superfluos, creo, pero difícil. Un libro con una historia que no parece nada interesante y que sin embargo te atrapa en su lectura. Una recomendación que esta vez no voy a hacer a nadie porque ni siquiera sé si yo misma me voy a leer la tercera parte. O sí.
Próxima reseña: Criadas y Señoras (The Help) de Kathryn Sockett