miércoles, 26 de enero de 2011

Sampler de patchwork

Un sampler es una colcha o tapiz en la que se muestran distintas técnicas de patchwork. Todos los novatos, como yo, empiezan su aprendizaje elaborando el suyo, puesto que es una buena forma de llegar a conocer la infinidad de posibilidades que tiene esta labor tan maravillosa.
El sampler se forma básicamente con un número indeterminado de cuadrados de medida estándar, llamados bloques, en los que se trabaja con cada método.

Éste es de Pilar
Éste de Angelines
Y éste de Sylvie

Es evidente que ninguna de las tres es una novata, en absoluto, sino grandes artesanas.

Mi sampler está también en marcha. Ya tengo cuatro bloques casi terminados. Y digo casi, porque necesito los consejos de mi profe para poder rematarlos, pero como les he dedicado todo mi esfuerzo y mi cariño, quiero que los veáis ya. Y disculpad la pésima calidad de las fotos, me he vuelto a quedar sin cámara.

El primer bloque, con forma de casita, está elaborado con la técnica de paper piecing americana que consiste en ir uniendo pieza a pieza, siguiendo el orden estricto que marca el patrón cortado previamente en papel. Después de unir cada pieza hay que planchar siempre antes de coser la siguiente pieza y, sin abrir las costuras, preferiblemente hacia el lado de tela más oscura

El segundo que tuve que descoser (y desplanchar) casi entero porque lo monté mal la primera vez es también paper piecing pero inglés. Para este bloque encaramos dos cuadrados de tela, hacemos dos costuras diagonales paralelas y cortando también en diagonal en medio de las dos costuras, conseguimos dos cuadrados formados por dos triángulos. Repetimos la operación y cosemos los cuatro cuadrados resultantes enfrentándolos. Planchamos en el sentido de las agujas del reloj.

El tercer bloque es una muñequita Sun Bonnet con un atrevido paraguas de encaje. Está aplicada con un material adhesivo por los dos lados y con punto de festón por todo el borde para reforzar y decorar a la vez.

Y para terminar, el cuarto bloque, con una técnica que ya os mostré aquí, el jardín de la abuela, en esta ocasión de mucho menos tamaño y aplicado con puntada escondida, aunque en la foto aún no estaba terminado.




Continuará...

viernes, 21 de enero de 2011

Sé lo que Estás Pensando de John Verdon

Cuando mi amiga Consuelo, manos de hada, recomendó este thriller, tuve bastante claro que tenía que leerlo porque me fío totalmente de su criterio. Por supuesto, acertó de pleno y ha conseguido que disfrute plenamente de esta novela de intriga y suspense.
Sé lo que estás pensando (Think of a Number) de John Verdon te atrapa ya desde la portada, llena de números ensangrentados que parecen ir del 1 al 9, pero que no, que hacen un extraño 658 en el centro. La novela comienza con una carta en la que nuestro asesino adivina el número en el que está pensando su próxima víctima, 658. Resulta tan inquietante y a la vez tan aterrador que nos lean el pensamiento que la víctima no duda en ponerse en manos de un ex-detective, Dave Gurney, para que le ayude a entender su situación.
Gurney es un personaje perfecto, con vida interior, problemas reales, un matrimonio lleno de amor y de incertidumbres... pues eso, un personaje completo que te convence. Lo mismo ocurre con el resto de secundarios que con alguna excepción pintoresca como el capitán Rodríguez, reflejan seres reales con inquietudes y actitudes creíbles.
La trama de la historia es absorbente, llena de giros inesperados y está resuelta de una forma magistral, sobre todo el primer enigma. El asesino se adivina, he cotilleado por la red y no soy la única que lo ha tenido claro desde el primer momento, o el segundo. Pero es algo insignificante, no te importa saberlo porque la curiosidad por el cómo es superior a la del quién.
Este libro es la ópera prima de Verdon y no parece haber noticias de que esté escribiendo otro para continuar una serie. Sería una pena, porque le ha quedado un detective de auténtico lujo.

martes, 18 de enero de 2011

La cuesta de enero

En estos tiempos de crisis siempre viene bien el reciclaje doméstico para subir la cuesta de enero. Si a eso le unes el placer de hacer algo hermoso y a la vez útil con tus manos, no hay cuesta de enero que se nos resista.
Hace varios años compré unas fundas en Ikea para los edredones de plumas de mis guardaespaldas. Son de un algodón suave y ligero que ha resistido bastante bien el maltrato que les dan los niños, la lavadora y la plancha a la ropa de cama. Sin embargo, las fundas de los almohadones no han envejecido con tanta dignidad y en el último lavado presentaron su dimisión irrevocable. Estaban hechas trizas.
Así que como a las fundas le quedan dos o tres años en activo, no iba a dejar el juego de cama cojo. Y dicho y hecho. Recorté unos coches de la parte que estaba menos deteriorada, hice unas fundas de algodón azul que tenía guardado y les apliqué los motivos con entretela termoadhesiva y punto de festón.
Me siento muy orgullosa cuando veo las camas hechas.

domingo, 16 de enero de 2011

Inés y la Alegría de Almudena Grandes

Soy admiradora incondicional de Almudena Grandes desde hace años. Curiosamente llegué a ella después de ver la película Malena es un Nombre de Tango y quedarme con ganas de más. Obviamente el libro no me defraudó en absoluto y estará siempre en mi lista de imprescindibles.
Con Inés y la Alegría tenía mucho miedo. La autora anuncia que es el primero de una serie de seis novelas ambientadas en la posguerra española. Y aunque la novela histórica me gusta bastante, pensar en miles de páginas llenas de penas y miserias no me resultaba nada atrayente.
Qué equivocada estaba.
Nuestra protagonista empieza la Guerra Civil como joven de bien que por azar se queda sola en Madrid a cargo de la casa y de los bienes de la familia. No duda ni un momento es unirse a la causa roja y dedica todos sus esfuerzos, y el capital familiar, a ayudarlos. Al terminar la contienda es encarcelada, pero su familia falangista consigue que le conmuten la pena en prisión por la reclusión en un convento donde aprende a cocinar.
Así empieza la historia de la Cocinera de Bofost, Inés, que cuando tiene noticias de la invasión pirenaica de unos pocos miles de maquis comunistas, no duda en unirse a ellos, como su cocinera, y rápidamente, como la amante de uno de sus mandos.
Almudena Grandes es una narradora extraordinaria siempre. En esta ocasión nos deleita con el juego del doble narrador, que te hace ponerte en el lugar de ambos amantes: la cocinera de buena familia y comunista entregada, y el guerrillero reconvertido en espía que no duda en arriesgar su vida por su causa. Pero no acaba ahí el juego narrativo. Al mismo tiempo, la autora nos ofrece un narrador omnisciente que nos va desmenuzando los entresijos del partido comunista en el exilio de la postguerra, y así nos humaniza a los personajes famosos y por todos conocidos, Dolores Ibarruri, la Pasionaria; Santiago Carrillo, Jesús Monzón o Carmen de Pedro.
Por supuesto, no es una novela política. Ni un canto al comunismo o algo parecido, y el libro mezcla con estilo la realidad del momento con la ficción literaria.
Me dio mucha pena terminarlo y aunque tiene un final cerrado, estoy deseando ver cómo continua la serie aunque los personajes y la historia no tengan nada que ver. Me gusta la autora.

miércoles, 12 de enero de 2011

Fundas II

Cuando mi amiga Susana nos anunció su visita anual a Madrid, tuve bastante claro lo que le quería llevar de recuerdo, una de mis fundas. En esta ocasión, con la tela de Esther y su Mundo que me regaló la generosa Bertha. Lamentablemente, estuve bastante enfermita esos días y no me dio tiempo a hacerle fotos ni a plancharla siquiera. Pero Susana fue tan buena que ella misma terminó el trabajo y me envió estas imágenes tan fantásticas.





Me apetecía trabajar en algo especial con mis nuevas telas de patchwork y con fieltro, que es un protector excelente para cosas delicadas, así que con un poco de lazo y otro poco de piquillo, en un rato muy agradable me cosí totalmente a mano esta funda de móvil para Arancha.


domingo, 9 de enero de 2011

El Club de los Viernes de Kate Jacobs


Mi amiga Elena me recomendó esta novela hace siglos, así que cuando la vi en mi biblioteca justo antes de Navidad, no dudé y me lancé a por ella. Ni siquiera estaba etiquetada pero la voy a devolver en perfecto estado porque me la he leído en dos ratos. Sin internet cunde mucho más la lectura.
El Club de los Viernes (The Friday Night Knitting Club) de Kate Jacobs no es una obra maestra de la literatura universal, pero seguro que sus millones de lectores coinciden conmigo en que sí es un libro reconfortante. Curiosamente la temática es muy similar a los últimos que he reseñado de la serie Elm Creek, amistad y labores. Si en aquéllos era el patchwork, en éste es el punto o la calceta.
Las protagonistas son ocho mujeres que tienen alguna de estas dos cosas en común, o las dos. Y la novela simplemente va narrando la historia personal de cada una unida a la de las demás.
Los tópicos son muy comunes en la literatura de bestsellers, sobre todo el de la madre soltera abandonada, y el de la hija adolescente que prefiere al padre recién aparecido. Y hay un exceso de sentimentalismo, de querer que todo salga bien para todos. Pero es innegable que la historia es cálida, atrayente y reconfortante. Y con estos días de lluvia os encantará tenerlo entre las manos si no sabéis, como yo, hacer punto aún.
Por mi parte estoy dispuesta a leerme las dos siguientes novelas de la misma autora, El Club de los Viernes se Reúne de Nuevo y Amigas Entre Fogones. Y si no os animáis, tranquilos, está a punto de estrenarse la versión cinematográfica protagonizada por Julia Roberts.

jueves, 6 de enero de 2011

¿Quién soy?

¿Melchor, Gaspar, Baltasar? Me gusta más creerme una elfa guapa, eso ya os lo dije el año pasado. Las elfas están preparando los regalos antes de que llegue la Navidad para que todo el mundo se sienta feliz, al menos por un ratito.
Yo me dediqué a preparar bonitos conjuntos de costura para mi madre, mi cuñada y mis hermanas. Un guarda-tijeras y un busca-tijeras de inspiración Tilda y unas tijeras para cada una. Cada conjunto llevaba además otro accesorio a juego, un guardadedales, una bolsa guardahilos o un guardagujas. Ha sido una experiencia estupenda preparar los regalos sin salir de casa, ni hacer colas, ni dudar entre una cosa u otra porque tenía la completa seguridad de que les iba a encantar. Siempre apreciamos más las cosas hechas a mano con todo el cariño que se les ha puesto.






Y para que no os quedéis con la duda, aquí tenéis la solución del problema que os plantee en Nochebuena y que lamentablemente nadie ha sido capaz de adivinar.


domingo, 2 de enero de 2011

Elm Creek

An Elm Creek Quilters Sampler by Jennifer Chiaverini contains the first three books in her Elm Creek Series. All these novels have two common topics, quilting and friendship.
In the first one, The Quilter's Apprentice, the owner of Elm Creek Manor and a expert quilter, Sylvia Compson, meets her new assistant Sarah, who chooses to learn quilting instead of earning a salary for her work. During their lessons, Sylvia tells her life story and all the sufferings from the loss of her husband and brother in the World War II, to the betrayal of her own sister.
Sarah helps her to solve her old troubles and to start a new bussiness, Elm Creek Quilts, a quilters' retreat.

In Round Robin: Sarah and her friends decide to begin a round robin as a gift to Sylvia. This pattern consists of concentric patchwork sewed to a central block as it is passed around a sewing circle. Each friend makes her own contribution, always related to their problems and lifes.

In The Cross-Country Quilters the main characters are five different women who arrive at Elm Creek Manor for the quilter' retreat.They become fast friends and they decide to complete a challenge quilt, reflecting their personal goals, in one year's time.

If you want to get the patterns of the quilts inspired by these novels, there is a book which includes them, Elm Creek Quilts by Jennifer Chiaverini and Nancy Odom.
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