lunes, 31 de agosto de 2009

Casi veinte libros

Mi intención antes de irme de vacaciones era ir escribiendo las reseñas de cada libro que me leyera durante el verano, guardarlas en el pen-drive y colgarlas en cualquier oportunidad en la que pudiera disponer de internet. También había decidido terminar el par de libros que llevaba empezados desde Madrid y empezar a leer sólo en inglés comenzando con el nuevo de John Boyne, The House of Special Purpose que me regaló Candela. Pero las intenciones, sobre todo en verano, se quedan en eso, en cosas que no he hecho. No me he podido resistir a las tentaciones de la biblioteca pública y me he zampado una larga lista de libros que evidentemente no voy a reseñar uno por uno porque convertiría esta entrada en la más aburrida de la breve historia de este blog. Así que lo que intentaré será contaros por encima qué me han parecido y si alguien tiene interés en alguno en especial lo comentamos más detenidamente.

Empiezo con las decepciones, El Laberinto de la Rosa de Titania Hardie y El Jardín de la Oca de Toti Martínez de Lezea. En ambas hay que descubrir la clave para la salvación del mundo planteándose un acertijo a lo largo de la Historia que los malos no son capaces de descubrir sin la ayuda de los buenos. Mucho peor la primera que pretende colarnos tales fantasías como que la receptora de un corazón reciba también el alma del donante. Y que además, todo eso fuera profetizado hace cinco siglos. Vomitiva. Algo más interesante la segunda ambientada en el Camino de Santiago y del mismo estilo, aunque con una referencia histórica más cercana, El Cuarto Reino de Francesc Miralles. En este último lo que había que descubrir era un secreto nazi oculto en la montaña de Montserrat.

El Viajero del Siglo de Andrés Neuman tampoco me ha gustado, me ha aburrido muchísimo pero no puedo dejar de reconocer que está impecablemente escrito con una prosa preciosa, igual que La Amante en Guerra de Maruja Torres, que creo que es ya la tercera vez que me engañan sus solapas prometiéndome una novela para ofrecerme una crónica triste y aburrida. Muy bien escritas, eso sí.


Gritos y Escalofríos, es un libro de relatos de miedo de la editorial Juventud. Lo cogí pensando en mis hijos y me ha decepcionado muchísimo. No los cuentos, conocidos casi todos, sino la edición del libro, francamente mala. Se nota que se han limitado a hacer un copia pega sin corregir ni revisar sobre todo las traducciones antiguas. Una pena. También incluyo aquí La Ruta Prohibida de Javier Sierra que repasa algunos de los grandes misterios de la Historia, inventa algunos y lógicamente no resuelve ninguno.

El balance de las lecturas veraniegas es por tanto positivo puesto que son sólo siete los que no me han gustado y muchos más los que sí. Obviamente, se llevan mis mejores alabanzas las historias de detectives con las que casi siempre acierto. Entretenidas, bien tramadas y nada previsibles. Por un lado están La música de las Esferas de Elisabeth Redfern, El Profeta de los Números de Elsa Schöner y El Puñal y la Ponzoña de Marc Paillet que son novelas históricas además de incluir el crimen, el misterio y la resolución lógica. Están ambientadas en épocas y lugares muy distintos e interesantes. La primera en el exilio inglés de los nobles franceses tras la Revolución, la segunda en la Alemania luterana y la última en el reinado de Carlomagno.


También he disfrutado de las historias de detectives por excelencia y he tenido mis dosis de novela negra de alta calidad. La Danza de la Muerte de Veit Heinichen, que pertenece a una serie protagonizada por el comisario triestino Proteo Laurenti, Esclavos de una obsesión de Anne Perry con el investigador William Monk y su mujer Hester y con juicio incluido, que siempre es de agradecer y Una Novela de Barrio de Francisco González Ledesma, de la que me ha gustado desde el inspector Méndez hasta la portada. ¡Huele a café!








No he terminado aún, me quedan las novelas bonitas. Ésas inclasificables que siempre empiezo pensando que van a ser un rollo sentimental y que acaban atrapándome porque cuentan una historia, a veces de amor, pero siempre absorbente y sorprendente. El Cuenco de Laca de Fernando Schwartz, es el primer ejemplo. Ambientada en la guerra de Independencia de Vietnam de Francia, cuenta la historia de amor y lucha de una vietnamita educada en París y un teniente francés. Enemigos naturales enamorados, un tópico preciosamente narrado por el señor Schwartz del que soy ferviente admiradora desde que leí El Desencuentro. Más dura es la historia de El secreto de Amanda de Christina Schwarz, una novela intimista americana que te va llevando paso a paso hasta el descubrimiento total pero que no te deja entrever nada apenas hasta unas frases antes del final. Y muchísimo más dura La llave de Sarah de Tatiana de Rosnay, basada en uno de las innumerables desgracias producidas por la ocupación nazi en Francia. Y por último, La Noche del Tamarindo de Antonio Gómez Rufo que a pesar de tener alguna que otra laguna argumental cuenta una historia original, bonita por un lado y terriblemente cruda por otro.


Y para terminar, mis recomendaciones imprescindibles. La primera Venga a Nosotros tu Reino de Javier Reverte. Una preciosa historia, contada con soltura que a pesar de ocupar más de quinientas páginas se lee de un tirón y que convierte a un personaje real, el Obispo Leopoldo Eijo Garay, en uno de ficción inolvidable. Abstenerse franquistas acérrimos y estrechos de mente. Y la segunda, la continuación de La Casa de las Siete Mujeres que leí el verano pasado, Un Faro en la Pampa de Leticia Wierzchowski, ambientada en la Pampa brasileña durante el siglo XIX. Os encantará si os gustan las escritoras sudamericanas y os apasionará si habéis disfrutado de Isabel Allende.
He titulado esta entrada "Casi veinte libros" porque además de los que os acabo de comentar también me he leído una novela aún por publicar, así que todavía no es un libro sino más bien una libreta. No puedo desvelar nada sobre ella ya que anda concursando por certámenes varios pero sí que me puedo dar el gustazo de advertiros sobre lo buena que es y de avisaros en su momento para que vayáis a comprarla raudos y veloces.
Si alguien siente curiosidad por saber de dónde saco el tiempo para leer tanto que recuerde que he estado dos meses sin conexión a la red y que no veo la tele ni hablo por teléfono excepto en ocasiones puntuales.
Las próximas reseñas serán sobre Rosamunde Pilcher, a la que me voy a acercar gracias a vuestras recomendaciones.
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