domingo, 28 de junio de 2009

Vestiditos veraniegos (Mis réplicas)

Como ya ha empezado el verano y el calor, mi rubia Aniversario se ha colocado las dos últimas creaciones recién salidas del Costurero de la Reina.
Aquí la tenéis con una versión libre del modelo Ad-lib, en la que he sustituido el cuerpo de ganchillo por una cinta de raso. También le he cosido una cinta del mismo color y material pero menor anchura en el bajo del vestido.


Y en esta foto la podéis ver con una versión del vestidito veraniego de Maramini que le he hecho para ir de cocktail. Las transparencias no estaban previstas.

jueves, 25 de junio de 2009

La quinta



El martes no disfruté de la noche de San Juan. Miento. De lo que no disfruté fue de la fiesta en la plaza del pueblo porque me quedé en casa como cada martes. Viendo House, el último episodio de la quinta temporada.
Mi marido y yo hemos sido fieles seguidores desde el primer episodio y a veces resulta complicado explicar cuál o cuáles son los motivos de nuestra adoración porque Gregory House es un personaje maleducado y descortés y antipático y cotilla y desconsiderado y terco y soez y varias cosas más que empiezan por i como irreverente, incosciente, incrédulo... ya sólo se me ocurren palabrotas e insultos pero me prometí a mi misma cuando abrí este blog que eso no ocurriría. Para colmo, la parte técnica de los guiones se alejan tanto de la realidad que la mayoría de los médicos, y eso incluye a algunos que conozco, se quejan amargamente de la veracidad de la serie.
Pero yo digo como el del chiste del amoníaco, a mí me gusta.
Han recuperado al personaje de Amber de una forma magistral. Han conseguido que sigamos interesados en Cameron y Chase y que casi llore con la escena de la reconciliación viéndola llorar. Han sacado lo mejor de Wilson y Cuddy representando el desconsuelo del amigo. Han conseguido que personajes, inicialmente anodinos, nos resulten imprescindibles. Y sobre todo han montado un último episodio magistral, con un clímax tras otro y que nos dejó con unas ganas enfermizas de ver otra temporada más.
La serie tiene algunos detractores cargados de razón, todos los episodios son iguales. Primero se produce el error al identificar al enfermo. Después empieza la batería de pruebas que en la mayoría de los casos lo ponen aún peor. Todo el equipo aporta sus teorías pero hasta que House no habla con Wilson sobre algo que no tiene nada que ver con el paciente, no se le ocurre la enfermedad o dolencia correcta, normalmente la lepra, la peste bubónica, el escorbuto o cualquiera de las enfermedades raras rarísimas que no tiene nadie.
Sin embargo, algo tiene que tener para que millones de espectadores estemos absolutamente enganchados y deseando que llegue el día del estreno de la próxima temporada. Puede ser que la adicción del protagonista nos lo haga más humano, nos acerque a él. Posiblemente, las interpretaciones magistrales sean uno de los aspectos que más atrae, los actores son excelentes en todos los episodios. También influirán las tramas médicas, con historias siempre interesantes y curiosas (si no, no le llamarían la atención a House). Y seguramente, los diálogos serán definitivamente la razón del rotundo éxito, en especial los que se producen durante los diferenciales. Encuentro muchos motivos.
Lo mejor, la última cara de House un segundo después de ésta:



Y como estamos con la quinta temporada, aprovecho para hacer el juego de la quinta frase que me han pasado Geno y Shirat.
Aquí va la quinta frase completa de la página 161 del libro que tengo más cerca y que en este caso coincide con el que me estoy leyendo, El Laberinto de la Rosa.
-Señor, como expliqué a V&A, esto fue recientemente legado a nuestra universidad.

lunes, 22 de junio de 2009

La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire de Stieg Larsson


Los últimos meses he disfrutado una sensación de impaciencia placentera que no tenía desde hace tres veranos cuando salió a la venta Harry Potter and the Deathly Hallows. Era el deseo de leer el último libro de una saga mezclado con la incertidumbre de si me gustará o me defraudará más la pena de que fuera realmente el último y de quedarme sin fuertes intereses literarios.
El jueves por la mañana, después del sagrado desayuno, me fui en busca de mi tan esperado La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire, tercera y última parte de la trilogía Millenium del sueco y ya fallecido Stieg Larsson. Insisto en lo de última parte porque ha corrido por la red el bulo de que Larsson pensaba escribir siete novelas, y no pongo en duda que eso fuera cierto, pero desde luego Millenium es sólo una trilogía y así como en las dos primeras partes quedan puertas abiertas y temas sin resolver, no ocurre así en ésta tercera con un final cerrado y bien atado.
Si Los Hombres y La Chica me cautivaron y encantaron, La Reina ha cumplido con creces todas y cada una de las expectativas que tenía puestas en ella.
Los personajes siguen siendo seres reales, bien descritos y absolutamente creíbles dentro de su singularidad. Las nuevas apariciones son sencillamente imprescindibles y te hacen preguntarte por qué no habían aparecido antes en escena, tal es el caso de la agente de la Sapö, Monica Figuerola.
La trama continúa absorbiendo la atención del lector con saña, y en mi caso ha hecho que se me olvidara recordar a mis hijos las graves consecuencias de tomar el sol sin protección. Resulta casi totalmente fluida durante casi la totalidad de las 854 páginas de la novela, con la excepción del pequeño escollo que supuso para mí asimilar toda la información concerniente a la formación de la policía política sueca durante el pasado siglo y la Guerra Fría. Las subtramas se mezclan y encajan entre sí con facilidad además de hacerse todas ellas imprescindibles para el desenlace final.
No quiero destrozarle el argumento a nadie, así que, aunque no voy a dar detalles, quien no quiera saber absolutamente nada que se salte este párrafo. Me ha encantado que prácticamente desde el primer cuarto del libro todo la trama consiste en desenmarañar, arreglar y desfacer entuertos ya que temía por encima de todo que las ochocientas y pico páginas se dedicaran a angustiarme y eso no era una perspectiva muy alentadora.
Mi recomendación es por tanto absolutamente positiva y casi más que sugerir, imploro que os lo leáis y si alguien averigua por qué el libro se llama así, que me lo explique.

jueves, 18 de junio de 2009

Libros juveniles para todas las edades

Como siempre con la llamada literatura juvenil, voy con pies de plomo. Me he llevado ya tantos chascos y sobresaltos que confirmar la categoría se ha convertido en un reto para mí; y más que confirmar la categoría, podría hablar de delimitarla por género y hasta por edad exacta, siempre con mis hijos y mis alumnos como referencia de base.
Los libros que os presento hoy están institucionalmente categorizados como “juveniles”, lo que abarca un espectro de edad que va desde los 8 a los 18 años, o más. Tengo claro que los problemas familiares de Lele, la protagonista de Tengo Suerte de Alexa Henning von Lange, no son adecuados para mi hijo de doce años ni para todos mis alumnos de 1º de la ESO. Sin embargo, muchas de mis alumnas de esa misma edad disfrutarían enormemente de las situaciones descritas y se identificarían, al menos ligeramente, con la protagonista anoréxica, con una madre hipocondríaca obsesionada por la limpieza, con el padre ausente en alma o con la hermana con aspiraciones a ninfómana. Con toda seguridad, todas ellas, y puede que también las de 3º y 4º, aceptarían como algo posible tener un novio chapero siempre y cuando tuviera moto y un buen pelo, así como estarían dispuestas a tener algún pequeño escarceo con la droga.
A mí me ha gustado mucho, y a pesar del hándicap de la traducción volver a leer en primera persona los pensamientos de una adolescente me ha hecho recordar por segunda vez en pocos meses como me encantó leer Nacida Inocente, por supuesto a escondidas.
El caso de Cosmic de Frank Cottrell Boyce es totalmente diferente. Aquí nos encontramos con un libro para niños. A mi hijo le está encantando y yo me lo leí de un tirón porque la historia es entretenida, divertida, curiosa, original y atractiva. Pero es para niños, no para adolescentes que adoran la fantasía gótica y estrambótica y las aventuras románticas de vampiros, dragones y caballeros pero que detestan la imaginación aplicada a lo cotidiano.
Liam es un niño de doce años superdotado, altísimo y con barba… con un protagonista así, me extraña que Cottrell Boyce no escriba una segunda parte. Me la leeré también.

Tengo en la mesilla Gritos y Escalofríos, cuentos de miedo de autores clásicos, El Laberinto de la Rosa, de misterio; y a medias, el último premio alfaguara de novela, El Viajero del Siglo, pero no he podido resistir la tentación de aparcarlo momentáneamente y ya llevo unas cien páginas del libro que he comprado esta mañana y que me temo me va a tener hechizada todo el fin de semana. Hechizada porque la sensación es la misma que tuve con los cuatro últimos Harry Potters.
¿De qué libro estoy hablando? Fácil.

miércoles, 17 de junio de 2009

Llamamiento general

Aunque hoy tocaba entrada de libros, la dejo para mañana y sigo la iniciativa de mi amiga Karen haciéndome eco del pasado día del "dador" de sangre. Me encantan los vocablos mexicanos, no me negaréis que es mucho más sugestivo que nuestro "donante".
Os ruego que le hagáis un hueco en vuestros laterales a la imagen. Gracias



lunes, 15 de junio de 2009

Pasen y vean

Mesdames et messieurs.
Damen und Herren.
Signore e signori.
Ladies and gentlemen.
Señoras y señores, tengo el placer de mostrarles la última actuación del maravilloso grupo de bailes de salón poniendo en escena el pasodoble "España Cañí", el 14 de junio de 2009 a las 10 de la noche.







Aquí, los bailarines de la izquierda, emocionados tras las ovaciones.



miércoles, 10 de junio de 2009

Muchas gracias


Casi sin darme cuenta he recibido la friolera de 10000 visitantes. No ha supuesto nigún esfuerzo preparar café y bizcocho para todos y espero que nadie se haya marchado de aquí descontento o sin ganas de volver.
Pero siento decir que no estoy del todo feliz porque entre los 10000 que han venido no están seis o siete a los que yo esperaba ansiosamente. Y mira qué tontos somos a veces los seres humanos que en lugar de alegrarnos por lo que tenemos nos entristecemos por lo poco que nos falta.
Perdonadme la confianza.
Gracias.

sábado, 6 de junio de 2009

Candela

Leyendo la última entrada de la otra Candela me he dado cuenta de que coincido con ella en algunos vicios, sobre todo en el de no poder estar sentada viendo sólo la tele, tengo que tener algo que hacer, coser o bordar. Y también me he acordado de uno de mis últimos trabajos de punto de cruz, aunque llamarlo trabajo no es adecuado porque me encantó bordarlo.




El cuadro guía estaba pensado para un niño y con tonos azules, así que tuve que cambiar los colores a rosas más femeninos aunque no muy pasteles, ya que la destinataria del cuadro me prometió con los ojos que sería gótika con k en cuanto cumpliera los trece y los tonos sensiblones no son los suyos.
También tuve que incluirle las letras, grandes y claras, para que las identifique bien cuando aprenda a leer, que las que venían en las instrucciones eran bastante esmirriadas y porque lo que más me gusta bordar son letras como podréis comprobar en próximas entradas.





¿Quién quiere una muñeca teniendo ésta?

jueves, 4 de junio de 2009

Un placer y una decepción

En uno de los foros en los que participo tenemos la divertida costumbre de usar la letra i en exceso. Así, decimos invidia, virgüenza, piligro mortal, cilosa y deslinguada. No me había dado cuenta de la facilidad con la que había incorporado ese uso a mi vocabulario, no sólo escribiendo sino también en casa bromeando, hasta que he leído este libro, Ardores de Agosto de Andrea Camilleri.
La decimocuarta aventura del comisario de policía siciliano Salvo Montalbano, bautizado así en homenaje a Manuel Vázquez Montalbán, con algunas de las características de mi admirado Pepe Carvalho, y que también tiene su propia serie televisiva.
No me las he leído todas, pero sí las suficientes para tenerle adoración a sus secundarios habituales: el eficiente Fazio, el perspicaz doctor Pasquano, el salido juez Tommaseo y por encima de todos el desastroso Catarella, a quien el traductor hace hablar con la i continuamente, como los sicilianos de pura cepa, y como nosotros en el foro. Por eso se me da tan bien.
La novela, negra, y con una trama perfectamente estructurada, se lee en pocas horas y te deja con una sensación agridulce porque toca todos los temas serios que afectan a la sociedad actual: la inmigración, la justicia, el fraude inmobiliario, la corrupción, el medio ambiente, el turismo sexual, la mafia y el miedo a la vejez.
Pero Camilleri lo hace como de pasada, te hace reflexionar sin darte cuenta y disfrutando enormemente de una buena historia de crimen por resolver.
Un placer.


Andrea Camilleri y Manuel Vázquez Montalbán, 1999 (el Periódico)


Motín en la Bounty de John Boyne se me ha hecho eterna. Había decidido dejarla pero pudo el pundonor y anoche me la terminé. Tengo que reconocer que iba con el prejuicio con el que vi Titanic en la tele cinco o seis años después de su estreno. Total, al final se hunde.
Pero hay escritores que hacen maravillas con historias conocidas, muy conocidas. Ahí tenemos Cabo Trafalgar de Pérez Reverte, que aunque al final nos derrotan los ingleses, en ningún momento pierdes la esperanza. O cualquier novela histórica sobre momentos o personajes muy conocidos.
Boyne no ha conseguido nada con esta novela donde hay párrafos y diálogos iguales a los de las películas, porque el motín en la Bounty fue un hecho real que ha sido llevado al cine en tres ocasiones, y seguro que os suena Rebelión a Bordo, y ha sido además contado ya por otros autores.
Con la de buenas historias de aventuras marinas que hay, yo he perdido el tiempo con ésta.
Una decepción.

Y este mes, termina Millenium. ¡Yupiiiii!

miércoles, 3 de junio de 2009

Ropita para las niñas

Aunque mi última y exclusiva creación ya la habéis visto casi todos, no he podido resistirme a mostrarla aquí, en pasarela.




Esta preciosidad de traje de gitana irá en breve a las manos de Inma

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Más discreta pero también muy favorecedora es esta faldita vaquera que hice con el bajo de los Levi's de mi cuñado.


¿Qué tiene en común con el traje de gitana?
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