Gracias, Vanessa.


Aprovecho también para enseñaros el collar que me envió Begoña desde Roquetas. Casero.

Gracias, Rosana.



















He decidido coger el testigo de manos de Coilet y escribir en clave de ficción sobre Ángel Sanz Briz, "el ángel de Budapest" que libró de la muerte y la deportación a miles de judíos durante la ocupación nazi de Hungría.
Budapest, 10 de diciembre de 1944
Mi muy querida Adela:
Os echo tanto de menos a ti y a mi pequeña Adelita que nada, excepto el trabajo me ha consolado durante estos largos meses, de vuestra marcha. La separación ha sido mucho más dura de lo que podría haber imaginado pero en absoluto comparable a los sufrimientos que tienen que afrontar día a día este desgraciado pueblo. Nos ha tocado vivir una época difícil que espero terminar de superar con la ayuda de Dios y con la esperanza de tu amor y el de nuestra hija.
El temido momento ha llegado y mi labor aquí llega a su fin. Me gustaría pensar que he hecho todo lo posible por estas pobres personas pero la barbarie a la que estamos siendo sometidos es tal que cada vez me cuesta más reconocer a mis semejantes como seres humanos, de mi misma especie. Tratados como animales, despojados de todas sus pertenencias, de sus viviendas, de sus bienes personales, desgajados de sus familias y considerados la escoria de la humanidad sólo por pertenecer a la raza maldita.
Gracias a Dios, al General Primo de Rivera se le ocurrió enmendar el terrible error que cometieron Isabel y Fernando, permitiendo a los sefarditas la vuelta a nuestra querida España. No te puedes ni imaginar qué cantidad de sefarditas pueblan estas tierras magiares, aunque fervientemente deseo que todos ellos, con su documentación española en regla, hayan conseguido cruzar las fronteras para llegar a la Patria. Mientras tanto, entre el buen amigo Perlasca y yo mismo, hemos habilitado para ellos algunas viviendas anejas, cómo no, a la Legación.
Es en Perlasca donde deposito mi confianza para seguir, todo el tiempo que sea posible, con esta tarea. Aunque parece que soplan vientos cambiantes desde Siberia, tampoco creo que sean para bien ni de los sefarditas, ni de los magiares, ni de ningún buen cristiano.
Que la Virgen del Pilar os guarde a ti y a Adelita y que haga que nos reunamos pronto.
Tu esposo.
Ángel
Pasa, está abierto. Ésta es mi casa y la tuya porque hay habitación de invitados. El resto está también a tu disposición. Espero tu visita.