jueves 16 de febrero de 2012

Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins

Los Juegos del Hambre (The Hunger Games) de Suzanne Collins es el primer volumen de la trilogía juvenil del mismo nombre que está obteniendo una muy merecida fama por todo el mundo. Casi siempre me suele gustar la literatura juvenil, pero en esta ocasión estoy cautivada y decidida a terminarme la trilogía lo antes posible además de recomendarla a los cuatro vientos.
El argumento es de por sí muy atractivo porque los Juegos del Hambre no es otra cosa que un reality show televisivo en el que los participantes luchan por su vida. Sí, al final sólo puede quedar uno. Los protagonistas son chicos jóvenes que lindan con el heroísmo y que resultan muy atractivos por sus cualidades personales, así que el hecho de enfrentarlos a muerte te mantiene atrapado en el hilo de la historia.
Me gustan las novelas en las que el sistema político es un régimen totalitario. Y si estas novelas son juveniles, más aún, porque es una forma sutil de acercar los horrores de la Historia a la juventud que no se acaba de creer que "esas cosas" pasen y que se cuestiona que millones de personas soporten una dictadura represora durante décadas. O que se margine por sistema a una gran parte de la población sólo por haber nacido más allá de la línea marcada.

Próxima reseña:  La Mujer que Leía Demasiado (The Woman Who Read Too Much) de Bahiyyih Nakhjavani

domingo 12 de febrero de 2012

Irlanda II (Oeste)

La mala fama de las carreteras irlandesas hizo que nos fuéramos con el viaje sin organizar, más que nada porque no teníamos referencias fiables sobre el tiempo que tendríamos que emplear en cada desplazamiento. Así que una vez allí, nos decidimos a cruzar la isla a la aventura, confiando en que la autovía que aparecía en todos los mapas fuera real y nos llevara a Galway en el tiempo previsto. Afortunadamente, no sólo ésa sino todas las autovías en Irlanda son excelentes, lo que convirtió  nuestras excursiones en agradables paseos.
El día que nos decidimos a explorar el Oeste de la isla salimos hacia Galway por la mañana y en apenas dos horas estábamos aparcando en el centro de la ciudad.
Galway es un sitio encantador y cómodo para los visitantes. Pasamos allí la mañana recorriendo a pie el centro histórico y disfrutando de un día espléndido por el paseo a orillas del río Corrib hasta la Catedral donde vimos algún pescador intentando llevarse un salmón a casa.


Desde allí, aprovechamos la tarde para recorrer la región de Connemara, rodeándola en el sentido contrario a las agujas del reloj y visitar la famosa Abadía de Kylemore, donde compramos el popular "fudge", una mezcla de turrón del blando y caramelo toffe, por decir algo, elaborado por las monjas benedictinas. Como podéis comprobar lo mejor de la Abadía es sin lugar a dudas su impresionante vista. Inolvidable.


Y terminamos la jornada haciendo a pie una de las rutas del Parque Nacional de Connemara, que ofrece unas vistas espectaculares de la costa.


Como la jornada no fue tan dura como parece, y las carreteras del país no nos parecieron tan atroces como se comentaba en los foros, dos días más tardes nos lanzamos de nuevo hacia el Oeste de la isla. En esta ocasión para recorrer la zona al sur de Galway y con intenciones de quedarnos una noche en un Bed and Breakfast.
Partimos tempranito hacia Cork, que lamentablemente fue la desilusión de las vacaciones. Nos apenó encontrar una ciudad bastante sucia y con sus reclamos turísticos algo abandonados. Y sobre todo, nos impactó mucho la gran cantidad de indigentes y alcohólicos que pululaban por sus calles. Afortunadamente, el resto de lo que vimos en Irlanda no fue así en absoluto.


La tarde la dedicamos a hacer el recorrido circular por el Anillo de Kerry con parada obligatoria para saludar al rey Puck en  Killorglin, a Charles Chaplin en Waterville, a los valientes bañistas de Sneem y a asomarnos al mirador Ladies View, entre otras cosas como intentar tocar los lados del Moll's Gap.



Mereció la pena recorrer esas carreteras, que nos recordaban a las de la Serranía de Ronda por su estrechez y las curvas, porque el paisaje es encantador durante los 175 kilómetros aproximadamente que dura el recorrido.
Pasamos la noche en Killarney, que tiene un agradable ambiente turístico y a pesar del fresco, unas calles llenas de paseantes y de sitios adorables para cenar. También fue ideal el B&B en el que pernoctamos, con unos preciosos quilts acolchados a mano y unos desayunos abundantes y deliciosos.
El siguiente día amaneció lluvioso, pero yendo bien preparados nos pusimos en camino hacia Adare, un precioso pueblo hacia el norte, famoso por sus casitas con el tejado de paja. 


De allí a los Cliffs of Moher, los famosos acantilados donde pasamos un rato increíble luchando contra el viento. Una de las maravillas que hace que cualquier viaje merezca la pena. Impresionantes.


El resto de la tarde la dedicamos a recorrer el Burren, una región pedregosa al borde del mar que me hizo imaginar a Heathcliff dando brincos por allí hasta que salió el sol y paramos a comernos unas ostras, típicas de la zona.


Y así nos despedimos del Oeste de Irlanda, volviendo a Dublín con montones de recuerdos y fotos, de las que podéis ver muchas aquí.

miércoles 8 de febrero de 2012

Libertad de Jonathan Franzen

Libertad (Freedom) de Jonathan Franzen ha sido una pequeña decepción. Viene precedido de una campaña de marketing brutal a la que hay que añadir los comentarios que genera su autor que es considerado por buena parte de la crítica literaria estadounidense el gran novelista del ciclo. A mí me ha aburrido bastante y le hubiera arrancado cientos de páginas si fuera yo capaz de deteriorar un libro.
Nos presenta a una familia normal pero con ciertas peculiaridades incómodas que hacen que ninguno de sus miembros guste, no caen bien.
A pesar de estar llena de diálogos y conversaciones, durante toda la lectura se tiene la terrible sensación de que los personajes no se comunican. Te dan ganas de zarandearlos para que reaccionen y actúen de la forma obviamente correcta.
Lo bueno, que siempre hay algo, es la técnica narrativa tan variada y estimulante que Franzen despliega. Cambian los narradores, se presentan los mismos hechos desde distintos puntos de vista y no se pierde el hilo de la historia en ningún momento a pesar de los giros y las complicaciones.
Un libro muy pesado.
Próxima reseña: Los Juegos del Hambre (The Hunger Games) de Suzanne Collins

sábado 4 de febrero de 2012

Labores de enero

Hace poco os comenté cómo organizaba mi tiempo para poder hacer varias labores a la vez. También confesé que no siempre cumplía con mis disciplinados planes, porque si me dejo llevar por la severidad del horario dejaré de disfrutar con lo que hago, así que lo cumplo cuando me apetece que afortunadamente es la mayoría de las veces.
Hoy os traigo la muestra de lo que he hecho durante el mes de enero intentando dedicarle a cada labor un día fijo por semana.
Como los lunes no trabajo, los aprovecho para hacer labores cortas y para la costura de casa, bajos de pantalones, botones, pequeños rotos, etc. Así, he cosido unas fundas de almohadas con una tela muy hermosa que me regaló mi hermana y restos de las fundas de cuadrante de Ikea que estaban destrozadas. Algo similar a lo que os enseñé aquí, el año pasado.
















También he terminado una nueva Tilda para participar en el intercambio que organizó Mariela, aunque ésta ya ha volado hacia su nuevo hogar donde espero que la cuiden, que si no, voy a por ella.
















Los martes los dedico a mis Kokeshis. Un precioso trabajo de aplicación que estoy haciendo a mano y que me tiene absolutamente prendada, gracias a los Ángeles del Patchwork. Creo que terminará siendo un tapiz en mi salón desbancando a las láminas de recuerdo del viaje de novios, que ya les toca.


Los miércoles, y aprovechando que al día siguiente tengo mi clase de patchwork, me he atrevido a empezar un mystery, que como su propio nombre indica es un quilt misterioso que ofrecen en en forma de BOM (bloque del mes) en  Shabby Fabrics. Me ha convencido que va a ser de casitas, pero eso es lo único que sé con seguridad, y me he decidido por hacerlo también en tonos rosa y pastel, lo que hace inviable su uso en las camas de mis hijos.


Los jueves le toca a mi preciada colcha Tilda, que va avanzando muy poco a poco y que ha estado abandonada en una caja durante meses. Sin embargo a ésta sí que le tengo pensado el sitio, va a ser la colcha de la habitación de invitados, la de las muñecas. Empecé a hacerla por SAL con la petite couturière hace más de un año. Sigo en ello, no sé cuánto tardaré pero lo estoy disfrutando y durante este mes de enero le he dedicado más de dos jueves, que me hace sentir que estamos en marcha, la colcha y yo.
















Los viernes toca bordar, que desde que descubrí el redwork he vuelto a verle el placer a las agujas sin punta y a tener ganas también de punto de cruz. Me compré un panel de Timeless Treasures Fabrics diseñado por Karen Snyder. Está compuesto de doce bloques representando una ventana en cada mes del año. Además de rojo, a cada mes le voy a añadir pinceladas de otros colores para resaltar algún detalle. Aquí tenéis el mes de enero.


Los sábados he vuelto al punto de cruz. Una labor muy pequeñita pero dificultosa porque lo estoy haciendo en lino y dejándome los ojos. También es un SAL que organiza Isangel. Lo primero que he hecho ha sido cambiar el color de la tela y el hilo, pero además, el primer camafeo lo voy a cambiar. No me gustan mucho las imágenes de caras y al conjunto de motivos de costura le falta un dedal, así que ésa es mi aportación.


Los domingos me los he dejado libre, pero lo más habitual es que me quede pillada con cualquiera de las otras labores, o jugando a las muñecas, o acolchando a mano mi sampler que está casi casi terminado.



Así parece que me paso la vida cosiendo, pero no, también me ducho de vez en cuando. Como habréis podido comprobar, mis labores para el 2012 son a largo plazo, así que he pensado que voy a hacer una sola entrada a principios de cada mes con los avances del anterior y así no tener el blog copado sólo con ellas y seguir publicando recetas, mis crónicas de viajes y algún que otro cuentecito que tengo escondido y a falta de mucho pulido. Y, ¡cómo no!, reseñas de libros cada ocho días, eso no falla.

martes 31 de enero de 2012

Riña de Gatos de Eduardo Mendoza

Riña de Gatos de Eduardo Mendoza no viene acompañado de las mejores críticas a pesar de haber ganado el premio Planeta en 2010, sin embargo, es uno de mis escritores preferidos así que no me he dejado influir por la mala onda y lo he leído con ganas. No me ha defraudado en absoluto.
Mendoza aprovecha un período negro de la historia de España, los meses anteriores a la Guerra Civil, y lo transforma en un momento fértil en aventuras y misterio. Un momento poco creíble, pero divertido.
Lo mismo hace con los personajes, una vuelta al esperpento en el caso de los personajes ficticios en los que el derroche de imaginación sorprende por lo poco verosímil. Tenemos agentes rusos y sicarios vallecanos a su servicio, todo un lujo para la lectura. E igualmente tenemos personajes históricos a los que hace cercanos como Serrano Súñer e incluso, muy atractivos como Primo de Rivera.
Como siempre, Mendoza me ha atrapado entre sus páginas en una historia de enredos que me ha recordado a las comedias de Jardiel Poncela en las que si había posibilidad de liarla más, se liaba.
Para fieles del escritor, un premio muy merecido.

Con Riña de Gatos he empezado las lecturas del Nuevo Año y a partir de ahora , por petición popular, os voy a adelantar las reseñas mensualmente.
Los libros que he leído en enero y sus reseñas cada ocho días:
Libertad (Freedom) de Jonathan Franzen
Los Juegos del Hambre (The Hunger Games) de Suzanne Collins
La Mujer que Leía Demasiado (The Woman Who Read Too Much) de Bahiyyih Nakhjavani
Donde los Árboles Cantan de Laura Gallego
El Puente de los Asesinos de Arturo Pérez Reverte

viernes 27 de enero de 2012

Merluza con verduritas



Una de las últimas recetas que os puse con pescado como ingrediente principal, merluza con gambas, fue tan improvisada que a pesar de lo rico que salió el plato, yo me quedé con remordimientos de cocinera de segunda B. Lo que soy, vaya.
Hoy os traigo otra, esta vez con pescado fresco pero igual de rápida de cocinar.

INGREDIENTES

Cuatro lomos de merluza fresca
Pimiento rojo y verde, cebolla y ajo picados y congelados
Aceite
Sal
Pimienta
Eneldo

ELABORACIÓN

Poner todo en la cubeta de la olla GM y seleccionar menú PESCADO.

CURIOSIDADES

Obviamente, también podéis usar la merluza congelada y/o las verduras frescas. Como más os guste.

lunes 23 de enero de 2012

Días de Amor y Engaño de Alicia Giménez Bartlett

Días de Amor y Engaño de Alicia Giménez Bartlett ha sido una prueba indiscutible de que hay buenos escritores con mayúsculas. O al menos, a mí me gustan. A pesar de que sólo conocía a Giménez Bartlett como escritora de novelas de misterio, hasta que me leí el último premio Nadal, Donde Nadie te Encuentre, he disfrutado muchísimo con su descubrimiento y con esta novela.
Una historia sobre relaciones personales muy intensas. Sobre parejas, viejos matrimonios, nuevas amigas y personalidades fuertes y tremendamente frágiles a la vez. Una historia hecha para desmenuzar los sentimientos de sus personajes hasta la última miga. 
La acción es pobre, de hecho, parece que no pasa nada con la excepción de una infidelidad; sin embargo, al ser una novela coral sin un protagonista definido, todos muestran sus sensaciones y opiniones. Esto hace que la narración sea densa, por la cantidad de información íntima pero a la vez muy fluida puesto que cada personaje es expuesto en la misma medida y todos resultan interesantes.
Me ha gustado muchísimo pero es una novela dura, para reflexionar, así que no me atrevo a recomendarla como lectura de entretenimiento.

Próxima reseña: Riña de Gatos de Eduardo Mendoza

jueves 19 de enero de 2012

Tiempo libre

Muchos de vosotros me preguntáis de vez en cuando cómo me las arreglo para leer, coser o bailar además del resto de actividades habituales como trabajar o hacer la compra. La mayoría de las veces detecto admiración en vuestras preguntas y no puedo negar que eso me halaga muchísimo y me sirve de acicate para seguir  en plan "multi-tasking".
Afortunadamente, son pocas las ocasiones en las que detecto algo diferente, negativo y dañino; pero de ésas me olvido rápido porque no merece la pena dedicarles ni un segundo de tiempo. Porque se trata sólo de eso, de tiempo.
Tiempo tenemos todos el mismo, no nos engañemos, veinticuatro horas al día. De ellas, la mayor parte hay que dedicarlas a las ineludibles obligaciones laborales; otras tantas a educar a los hijos y organizar el hogar. Y mal que nos pese, hay que comer y dormir. El resto es tiempo libre y sí, todos tenemos de eso o no me estaríais leyendo. Muchos ya sabéis lo que le digo a quien "me acusa", como si fuera algo malo, de tener mucho tiempo libre. "No es que tenga mucho más, es que lo gestiono mejor".
Obviamente, si tienes dos niños pequeños, trabajas fuera de casa, no tienes ayuda para las labores del hogar y tu marido trabaja en otra Comunidad Autónoma, tu escaso tiempo libre sólo puedes dedicarlo a descansar. Pero lo tienes y es tuyo. De hecho, yo lo tuve y a veces elegía no descansar para ver la tele. Hay épocas muy difíciles, pero no son eternas.
Ahora mis hijos son adolescentes y el tiempo que les dedico ni siquiera es ya en exclusiva. Nos sentamos los tres juntos todas las tardes que puedo, ellos a estudiar y yo a mis labores, o a mi portátil. Las tareas del hogar han pasado a un tercer o cuarto o quinto plano; sinceramente, nunca he sido muy exigente al respecto y cada vez me importan menos. Eso sí, aquí trabajamos todos, igual que comemos o nos vestimos todos. Y he aprendido de mi madre a liberarme yo y cargarlos a ellos de buena parte de la tarea, sobre todo de la cocina, la odiosa limpieza diaria de la cocina. Y más, guardan su ropa, ordenan su habitación y su baño, descargan y guardan la compra. Y preparan la comida o la cena varias veces por semana. Igual que su padre. Hay que delegar para disfrutar de no ser imprescindible.
Evidentemente, también tenemos que hacer renuncias, a todo no da tiempo. Si tienes tres hermanas y hablas todos los días con ellas por teléfono, y con tu madre y tu suegra, durante esa hora no puedes ver un episodio de tu serie favorita. Yo renuncié a la tele, que mientras el resto de la familia ve casi exclusivamente en blanco y verde (fútbol, golf, tenis...) a mí me permite ver series en inglés en internet con los auriculares y coser o bordar al mismo tiempo. Aunque si estoy cansada, me dedico a pasear por los foros y ver fotos de muñecas o tutoriales de patchwork por lo que las renuncias no son tan duras. Hay que dejar de hacer lo que menos nos aporta.
Tampoco tenemos que tomarnos las aficiones como trabajos. Yo leo por gusto. Confieso que a veces me termino libros que no me están gustando pero es porque la curiosidad me puede, necesito saber cómo acaba. Además, tengo un ramalazo de positivismo que me lleva a encontrar casi siempre algo bueno en cada libro, aunque sea poquito. Sólo leo en la cama o esperando, y son escasos los libros que se han ganado el derecho de lectura en el sofá, excepto en verano, claro, que también leo en la playa y en la piscina. Si el libro me gusta, duermo menos.
Con las labores intento ser organizada y dedico un día de la semana a cada una. Si un día no me apetece o no puedo, pues corre turno...o no, porque a veces no me puedo resistir a seguir varios días con lo mismo. Así he tenido la colcha Tilda (lateral derecho) parada durante meses, haciendo otras cosas como estas preciosas Kokeshis (también lateral derecho). Y así también he empezado y abandonado varios bordados. Lo de la disciplina está claro que no lo domino aún. Hay que disfrutar de las aficiones, no sufrir con ellas.


Espero que esta entrada no parezca pretenciosa. Doy muchos consejos que a mí me funcionan pero no se me pasa por la cabeza pensar que esto sea útil para todos. Posiblemente sólo lo sea para mí porque le pasaré el enlace al próximo que me pregunte, pero en cualquier caso, me gustaría que me dijerais cómo gestionáis vosotros vuestro tiempo.

domingo 15 de enero de 2012

El Misterio de la Casa Aranda de Jerónimo Tristante

El Misterio de la Casa Aranda de Jerónimo Tristante es una novela de detectives ambientada en el Madrid del siglo XIX. El protagonista, Víctor Ros, es un subinspector de policía bien formado y muy observador que intenta resolver dos misterios al mismo tiempo. Por un lado, los asesinatos de varias prostitutas y por otro, los intentos de homicidio que al parecer son producto de la maldición de la casa Aranda.
La novela es facilita y se lee de un tirón, no tiene nada original y es en muchos momentos muy previsible si eres un gran lector de libros de este tipo, sin embargo el ritmo es ágil y hay acción e intriga suficientes para justificar su lectura. Habría que tomársela como un gran homenaje a los grandes del género, sobre todo a Conan Doyle, porque el detective en cuestión sigue los métodos de Holmes, aunque sea un personaje mucho más cercano y nada atormentado. Más atractivo, en otras palabras.
Tan atractivo que Tristante ya ha publicado dos libros más con él como protagonista, El Caso de la Viuda Negra y El Enigma de la Calle Calabria, con estos títulos no hay quien se resiste a continuar leyendo lo que ya es una saga.

Próxima reseña: Días de Amor y Engaños de Alicia Giménez Bartlett

miércoles 11 de enero de 2012

Creaciones Propias X

Flor os presenta mi última creación que en esta ocasión tiene doble mérito.


El vestidito sigue el mismo patrón que os comenté aquí pero es aún más setentero si cabe con el entredós en el pecho y el estampado de círculos verde y naranja.


Además, me lancé a practicar con las agujas de tejer y tras varios intentos fallidos y desesperantes que me hicieron recordar la razón de que dejara de hacer punto hace treinta años, me salió esta capita tan ideal y de la que me siento muy orgullosa. ¿A que le queda genial?

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