Empiezo con dos libros que me han recomendado en más de una ocasión, no sólo en la blogosfera sino también en varios foros literarios virtuales y reales. Ninguno de ellos me ha defraudado, de hecho esta entrada está llena de novelas maravillosas dirigidas, en principio, al público juvenil.

Dos velas para el diablo de Laura Gallego, que imagino no se llama Ángeles y Demonios porque Brown se adelantó, es una preciosa historia que cuenta de principio a fin la razón de la existencia y eterna lucha entre los ángeles y los demonios.
Me encantan los recursos estilísticos valientes como la narración en primera persona porque además, la autora ha conseguido así que la protagonista y narradora esté mucho más cerca del lector y en concreto conmigo, que le quitara la etiqueta de tétrica que le colgué tras leer la tetralogía de la Torre que también me gustó mucho.
Toda la trama es continuamente sorprendente, con inesperados giros que no impiden seguirla con fuidez.
A pesar de que parece que la historia vuelve a tratar por enésima vez la trillada dualidad entre el bien y el mal, ha sido incluso una novela divertida, no hilarante pero sí de las que te dejan feliz y te hacen dormir soñando con demonios cool y ángeles mamones, que también los hay.
Cuenta además con otra ventaja como es la originalidad de la edición en rústica a la que le salen alas en lugar de solapas.

Coraline de Neil Gaiman es una obra de terror para niños sin protección, de los que quedan pocos hoy en día. Niños que han saboreado ya el temor al fuego de los dragones, los hechizos de las brujas y las terribles mutilaciones que cualquier monstruo que se precie puede infligir. Niños que ahora pueden experimentar la sensación del miedo con una novela con la extensión perfecta y con unos personajes extraordinariamente novedosos por lo poco convencionales que son sus actos.
Estos niños pueden aprender también a valorar lo que tienen por encima de cualquier universo paralelo que se les ofrezca y disfrutar la sensación de tener entre 8 y 108 años.
La novela tiene además unas ilustraciones inquietantes y acordes con la lectura que salen de la mano de Dave Mckean con el que Gaiman colabora habitualmente.

Mundo de Tinta de Cornelia Funke es una trilogía formada por Corazón de Tinta, Sangre de Tinta y Muerte de Tinta. Las tres forman la historia más mágica de las que he leído últimamente y es totalmente recomendable para aquellos a los que os gusten la fantasía y los libros, mejor dicho, los Libros con mayúscula.
El primero de ellos lo leí hace años y para terminar la trilogía me he decidido finalmente por hacerlo vía descarga. Nunca más. Creo que la miopía me ha aumentado en varias dioptrías y definitivamente voy a empezar a usar lentes progresivas. La historia ha merecido la pena pero hasta que no tenga un ebook no pienso volver a leer ni un sólo libro más en pantalla.

Y me dejo para el final una joyita que le regalaron los padrinos a mi hijo pequeño cuando cumplió 11 años y que estaba esperándome en su estantería con una divertida y entretenida historia.
Este Libro es Secreto de Pseudonymous Bosch casi parece una broma de título y de autor, pero ninguna de las dos cosas es culpa mía. Me hace pensar que igual lo ha escrito un ordenador y me da mucho miedo porque ha sido encantador y tampoco es el primer caso de novela infantil-juvenil cuyo autor se oculta tras una gracieta, tal es el caso de la serie de Ulysses Moore, seudónimo que usa el italiano Pierdomenico Baccalario.
En cualquier caso, me ha concedido tres buenos ratos con su originalidad y frescura a pesar de que la intriga por saber quién es su verdadero autor me ha hecho sufrir bastante.
Y aprovechando que hablamos de literatura juvenil os aviso que
Ghostgirl, el Regreso ya ha salido a la venta en España y si alguien quiere saber mi opinión sobre la primera parte puede leerla
aquí.